8 Pasos Esenciales Para Mi Salud™ by American Heart Association

Jan 04, 23
8 Pasos Esenciales Para Mi Salud™ by American Heart Association

La American Heart Association agrega el sueño a la lista de salud cardiovascular Recomendación presidencial de la American Heart Association

Recomendaciones destacadas:

Se actualizó la lista de verificación de la American Heart Association para medir la salud cardiovascular, ahora denominada Los 8 Pasos Esenciales Para Mi Salud™, y se agregaron los hábitos de sueño saludables como un factor esencial para tener una salud cardiovascular óptima.
Otros factores de salud y estilo de vida de la lista de verificación, que fueron parte de la anterior herramienta de puntuación de 7 elementos, son la exposición a la nicotina, la actividad física, la dieta, el peso, la glucemia, el colesterol y la presión arterial.
La nueva métrica del sueño indica que se necesitan entre 7 y 9 horas de sueño diarias para lograr una salud cardiovascular óptima para los adultos y más para los niños según su edad.
El puntaje actualizado ahora se puede utilizar para personas de 2 años o más, y se miden cuatro componentes de nuevas maneras: una nueva guía para evaluar la dieta; la exposición a la nicotina reemplaza al tabaquismo para incluir cigarrillos electrónicos (vapeo) y el tabaquismo pasivo; se sugiere el colesterol no HDL en lugar del colesterol total; y la medición de la glucemia se expande para incluir los niveles de hemoglobina A1c.
La herramienta My Life Check evalúa Los 8 Pasos Esenciales Para Mi Salud™, que cuenta con un sistema de puntuación actualizado para otorgar a los usuarios una puntuación de hasta 100 puntos en función de un promedio de puntuaciones para cada factor de salud y estilo de vida.
Prohibida su divulgación hasta las 4:00 a. m. CT/5:00 a. m. ET, miércoles 29 de junio del 2022

DALLAS, 29 de junio del 2022. La duración del sueño ahora se considera un componente esencial para una salud cardíaca y cerebral ideal. El puntaje de salud cardiovascular de Los 8 Pasos Esenciales Para Mi Salud™ reemplaza a Los 7 Pasos Para Me Salud™, según una nueva recomendación presidencial, Life’s Essential 8—Updating and Enhancing the American Heart Association’s Construct on Cardiovascular Health, publicado hoy en Circulation, revista insignia revisada por expertos de la Asociación.

Otras actualizaciones a las mediciones de la salud cardiovascular óptima, ahora para cualquier persona de 2 años o más, incluyen una nueva guía para evaluar la dieta, la consideración del tabaquismo pasivo y el vapeo, el uso del colesterol no HDL en lugar del colesterol total para medir las grasas en sangre, y la ampliación de la medición de glucemia para incluir la hemoglobina A1c, una medida clave para evaluar el riesgo de diabetes tipo 2.

Las cardiopatías son la causa principal de mortalidad en EE. UU. y en todo el mundo. Según la actualización de estadísticas sobre enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares del 2022 de la Asociación, aproximadamente 121.5 millones de personas en EE. UU. presenta presión arterial alta, 100 millones son obesos, más de 28 millones de personas tienen diabetes tipo 2 y solo 1 de cada 4 adultos informó haber alcanzado la actividad física y el ejercicio recomendado por las Pautas de Actividad Física para Estadounidenses, 2.a edición del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Varios estudios de investigación en las últimas dos décadas indican que más del 80% de todos los eventos cardiovasculares pueden prevenirse con un estilo de vida saludable y el manejo de los factores de riesgo cardiovascular conocidos.

“La nueva métrica de duración del sueño refleja los últimos hallazgos de la investigación: el sueño afecta la salud general y las personas que tienen patrones de sueño más saludables manejan los factores de salud, como el peso, la presión arterial o el riesgo de diabetes tipo 2, de manera más eficaz”, afirmó el presidente de la American Heart Association, Donald M. Lloyd-Jones, M.D., Sc.M., FAHA, quien lideró el grupo de redacción de la recomendación y es presidente del departamento de Medicina Preventiva, Eileen M. Foell de Investigación del Corazón y profesor de Medicina Preventiva, Medicina y Pediatría en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern en Chicago. “Además, los avances en formas de medir el sueño, como con dispositivos portátiles, ahora ofrecen a las personas la capacidad de controlar de forma confiable y rutinaria sus hábitos de sueño en casa”.

La Asociación definió por primera vez las 7 métricas para la salud cardiovascular en el 2010 a fin de identificar los comportamientos de salud específicos y los factores de salud que impulsan una salud cardíaca y cerebral óptima. La salud cerebral en relación con la salud cardiovascular se definió en una Recomendación presidencial de la American Heart Association del 2017. Además, se reconoció como un componente importante de la salud cardiovascular óptima en la Declaración Científica de enero del 2021 de la Asociación sobre la relación mente-corazón-cuerpo. Los hallazgos de ambos artículos se incorporan en Los 8 Pasos Esenciales Para Mi Salud™.

Después de 12 años y mas de 2,400 artículos científicos sobre el tema, los nuevos hallazgos sobre la salud cardiovascular y las formas de medir la salud cardiovascular proporcionaron una oportunidad para revisar cada comportamiento y factor de la salud con más detalle. Se han redefinido cuatro de las métricas originales para que sean congruentes con las pautas clínicas más nuevas o sean compatibles con las nuevas herramientas de medición. Además, el sistema de puntuación ahora se puede aplicar a cualquier persona de 2 años o más.

Los componentes de salud cardiovascular óptima de Los 8 Pasos Esenciales Para Mi Salud™ se dividen en dos áreas principales: comportamientos y factores de la salud. Los comportamientos saludables incluyen la dieta, la actividad física, la exposición a la nicotina y el sueño. Los factores de salud son el índice de masa corporal, los niveles de colesterol, la glucemia y la presión arterial. “La idea de una salud cardiovascular óptima es importante porque les da a las personas metas positivas que alcanzar en cualquier etapa de la vida”, dijo Lloyd-Jones.

“Los 7 Pasos Para Me Salud™ se ha desempeñado como una herramienta poderosa y comprobada para comprender cómo lograr un envejecimiento saludable y cómo mejorar la salud cardiovascular, a la vez que disminuye los riesgos de desarrollar enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares, así como cáncer, demencia y muchas otras enfermedades crónicas”, afirmó. “Dada la evolución de la investigación, era importante abordar algunas limitaciones de las métricas originales, particularmente en las formas en que se aplicaron a personas de diversas poblaciones raciales y étnicas”.

Lloyd-Jones explicó que algunas de las métricas anteriores, como la dieta, no eran tan sensibles a las diferencias entre las personas ni respondían a los cambios con el paso del tiempo en una sola persona. “Consideramos que era el momento adecuado para realizar una revisión integral de la investigación más reciente para refinar las métricas existentes y considerar toda métrica nueva que sume valor a la evaluación de la salud cardiovascular para todas las personas”.

Los elementos de Los 8 Pasos Esenciales Para Mi Salud™ son los siguientes:

Dieta (actualizada): una nueva guía para evaluar la calidad de la dieta para adultos y niños a nivel individual (para atención médica individual y asesoramiento alimentario) y a nivel poblacional (para fines de investigación y salud pública).
A nivel poblacional, la evaluación alimentaria se basa en la ingesta diaria de elementos en el patrón de alimentación Enfoques Alimentarios para Detener la Hipertensión (DASH, del inglés Dietary Approaches to Stop Hypertension). El puntaje de la dieta estilo DASH tiene ocho componentes: una alta ingesta de frutas, verduras, frutos secos y legumbres, granos integrales, lácteos bajos en grasas y baja ingesta de sodio, carnes rojas y procesadas, y bebidas azucaradas.
Para las personas, el Patrón de Alimentación Mediterránea para estadounidenses (MEPA, del inglés Mediterranean Eating Pattern for Americans) se utiliza para evaluar y monitorear la salud cardiovascular. El MEPA es un patrón alimentario de estilo DASH que se puede medir con 16 preguntas de sí o no sobre la frecuencia semanal del consumo de aceite de oliva, vegetales, bayas, carne, pescado, lácteos, granos, etc. La evaluación del MEPA no incluye el consumo de bebidas azucaradas, por lo que se incita a los médicos preguntar durante la evaluación.
Actividad física (sin cambios): la actividad se mide por la cantidad total de minutos de actividad física moderada o enérgica por semana, según lo definido por las Pautas de Actividad Física para estadounidenses, 2.a edición. El nivel óptimo es 150 minutos de actividad física moderada o más por semana, o 75 minutos por semana de actividad física de intensidad alta para adultos; 420 minutos o más por semana para niños de 6 años o más; y modificaciones específicas según la edad para niños más pequeños.
Exposición a la nicotina (actualizada): el uso de sistemas de administración de nicotina inhalada, que incluyen cigarrillos electrónicos o dispositivos de vapeo que ahora son más comunes, se agregó a la métrica anterior, que solamente monitoreaba los cigarrillos combustibles tradicionales. Esto refleja el uso por parte de adultos y jóvenes, y sus consecuencias en la salud a largo plazo. Los 8 Pasos Esenciales Para Mi Salud™ también incluye la exposición al humo de forma pasiva para niños y adultos.
Duración del sueño (nueva): la duración del sueño está asociada con la salud cardiovascular. Medida por horas promedio de sueño por noche, el nivel ideal es de 7 a 9 horas diarias para los adultos. Los rangos de sueño diario ideales para niños son de 10 a 16 horas cada 24 horas para personas de 5 años o menos; de 9 a 12 horas para personas de 6 a 12 años y de 8 a 10 horas para personas de 13 a 18 años.
Índice de masa corporal (sin cambios): el grupo de redacción reconoce que el índice de masa corporal (IMC) es una métrica imperfecta, pero se calcula con facilidad y está ampliamente disponible; por lo tanto, el IMC continúa como un indicador razonable para evaluar las categorías de peso que pueden provocar problemas de salud. El IMC de 18.5 a 24.9 se asocia con los niveles más altos de salud cardiovascular. El grupo de redacción señala que los rangos del IMC y los riesgos de salud posteriores asociados con ellos pueden diferir entre las personas de diversos orígenes raciales o étnicos o de ascendencia. Esto se alinea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para ajustar los rangos del IMC para personas de ascendencia asiática o de las Islas del Pacífico, ya que la evidencia reciente indica que su riesgo de padecer afecciones, como las enfermedades cardiovasculares o la diabetes tipo 2, es mayor con un IMC más bajo.
Grasas en sangre (actualizada): la métrica para las grasas en sangre (colesterol y triglicéridos) se actualizó para utilizar el colesterol no HDL como el número preferido para monitorear, en lugar del colesterol total. El HDL es el colesterol “bueno”. Otras formas de colesterol, cuando son altas, están relacionadas con el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Este cambio se realiza porque el colesterol no HDL puede medirse sin ayuno de antemano (lo que aumenta su disponibilidad en cualquier momento del día y su implementación en más citas) y se calcula de manera confiable entre todas las personas.
Glucemia (actualizada): esta métrica se amplió para incluir la opción de lecturas de hemoglobina A1c o niveles de glucemia para personas con o sin diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o prediabetes. La hemoglobina A1c puede reflejar mejor el control glucémico a largo plazo en personas con diabetes.
Presión arterial (sin cambios): los criterios de presión arterial permanecen sin cambios con respecto a las pautas de la Asociación del 2017 en las que se establecen niveles inferiores a 120/80 mmHg como óptimos, y la hipertensión se definió como una presión sistólica de 130 a 139 mmHg (el número superior en una lectura) o una presión diastólica de 80 a 89 mmHg (número inferior).
Cada componente de Los 8 Pasos Esenciales Para Mi Salud™, que se valúa con la herramienta My Life Check, tiene un sistema de puntuación actualizado que abarca de 0 a 100 puntos. El puntaje general de salud cardiovascular de 0 a 100 puntos es el promedio de los puntajes para cada una de las 8 mediciones de salud. Los puntajes generales por debajo de 50 indican una salud cardiovascular “deficiente” y aquellos de 50 a 79 se consideran como una salud cardiovascular “moderada”. Los puntajes de 80 y superiores indican una salud cardiovascular “alta”. La recomendación indica medir el colesterol, la glucemia, la presión arterial, la altura y el peso, al menos, cada cinco años para obtener la puntuación más completa y precisa de Los 8 Pasos Esenciales Para Mi Salud™.

El grupo de redacción también revisó los datos sobre los efectos del estrés, la salud mental y los determinantes sociales de la salud, como el acceso a la atención médica, el nivel de ingresos o educación y el racismo estructural, que son fundamentales para comprender las bases de la salud, particularmente entre las personas de diversas poblaciones raciales y étnicas.

“Consideramos cuidadosamente los determinantes sociales de la salud en nuestra actualización y determinamos que se necesitan más investigaciones sobre estos componentes para establecer su medición e inclusión en el futuro”, afirmó Lloyd-Jones. “No obstante, los determinantes sociales y estructurales, así como la salud psicológica y el bienestar, son factores fundamentales en la oportunidad de una persona o de una comunidad de preservar y mejorar la salud cardiovascular. Debemos considerar y abordar todos estos problemas para que las personas tengan la oportunidad de tener una vida plena y saludable según lo medido por Los 8 Pasos Esenciales Para Mi Salud™”.

“Los 8 Pasos Esenciales Para Mi Salud™ es un gran paso hacia delante en nuestra capacidad de identificar cuándo se puede preservar la salud cardiovascular y cuándo no es óptima. Debe impulsar los esfuerzos para mejorar la salud cardiovascular para todas las personas y en cada etapa de la vida”, concluyó Lloyd-Jones.

Un grupo de redacción voluntario preparó esta recomendación en nombre de la American Heart Association. Los anuncios presidenciales de la American Heart Association promueven una mayor conciencia sobre las enfermedades cardiovasculares y los problemas de los accidentes cerebrovasculares, y ayudan a facilitar las decisiones fundamentadas sobre la atención médica. Los anuncios presidenciales describen lo que se conoce actualmente sobre un tema y las áreas que necesitan investigación adicional. Si bien estas declaraciones informan el desarrollo de las pautas, no constituyen recomendaciones de tratamiento. Las pautas de la American Heart Association proporcionan las recomendaciones oficiales de la práctica clínica de la Asociación.

Los coautores son Norrina B. Allen, Ph.D, M.P.H., FAHA; Cheryl A. M. Anderson, Ph.D., M.P.H., M.S., FAHA; Terrie Black, D.N.P., M.B.A., C.R.R.N., FAHA; LaPrincess C. Brewer, M.D., M.P.H.; Randi E. Foraker, Ph.D., M.A., FAHA; Michael A. Grandner, Ph.D., M.T.R.; Helen Lavretsky, M.D., M.S.; Amanda Marma Perak, M.D., M.S., FAHA; Garima Sharma, M.D.; y Wayne Rosamond, Ph.D., M.S., FAHA. Las declaraciones de los autores se encuentran en el artículo.

La Asociación recibe financiamiento principalmente de personas particulares. Algunas fundaciones y empresas (incluidas empresas farmacéuticas y fabricantes de dispositivos, entre otras empresas) también realizan donaciones y financian eventos o programas específicos de la Asociación. La Asociación tiene políticas estrictas para evitar que estas relaciones influyan en el contenido científico. Los ingresos de las empresas farmacéuticas y biotecnológicas, los fabricantes de dispositivos, los proveedores de seguros médicos y la información financiera general de la Asociación están disponibles aquí.

Recursos adicionales:

Los recursos multimedia se encuentran en la columna derecha del vínculo de la publicación https://newsroom.heart.org/news/la-american-heart-association-agrega-el-sueno-a-la-lista-de-salud-cardiovascular?preview=699a6ea8a0699a9ab01ae694d2185b03 y más en el English News Release
El artículo en línea estará disponible a partir del 29 de junio del 2022.
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Acerca de la American Heart Association

La American Heart Association es una fuerza incansable para un mundo de vidas más largas y saludables. Nos dedicamos a garantizar una salud equitativa en todas las comunidades. A través de la colaboración con numerosas organizaciones, e impulsados por millones de voluntarios, financiamos la investigación innovadora, abogamos por la salud pública y compartimos recursos que salvan vidas. La organización con sede en Dallas ha sido una fuente líder de información de salud durante casi un siglo. Comuníquese con nosotros a través de heart.org, Facebook, Twitter o llamándonos al 1-800-AHA-USA1.

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heart.org y stroke.org

AHA's Life's Essential 8™ graphic Spanish

La American Heart Association's Life's Essential 8 imagen tiene forma de rueda con 8 cuñas que representan los 8 elementos que son esenciales para la salud cardiovascular.

TRANSCRIPT - AHA's Life's Essential 8 graphic - SPANISH (doc)

copyright American Heart Association 2022



Factores de riesgo cardiovascular by The Texas Heart Institute 

 Factores de riesgo cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares pueden manifestarse de muchas formas: presión arterial alta, enfermedad arterial coronaria, enfermedad valvular, accidente cerebrovascular y arritmias

Las enfermedades cardiovasculares pueden manifestarse de muchas formas: presión arterial alta, enfermedad arterial coronaria, enfermedad valvular, accidente cerebrovascular y arritmias (latidos irregulares). Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares causan el fallecimiento de más de 17 millones de personas en el mundo cada año y es responsable de la mitad de las muertes que ocurren en los Estados Unidos.

La enfermedad arterial coronaria, la forma más frecuente de enfermedad cardiovascular, es la principal causa de muerte en los Estados Unidos en la actualidad. El cáncer, que ocupa el segundo lugar, causa un número de fallecimientos que es apenas un poco más de la mitad de las muertes ocasionadas por enfermedades cardiovasculares.

En los Estados Unidos, más de 80 millones de personas sufren alguna forma de enfermedad cardiovascular. Sin embargo, gracias a muchos estudios en los que participaron miles de pacientes, los investigadores han identificado ciertas variables que desempeñan papeles importantes en las probabilidades de que una persona presente enfermedades cardiovasculares. Estas variables se conocen como factores de riesgo.

Los factores de riesgo se dividen en dos categorías: principales y secundarios. Los factores de riesgo principales son factores cuya intervención en el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares se ha comprobado. Los factores de riesgo secundario pueden elevar el riesgo de sufrir estas enfermedades.

Cuanto más factores de riesgo tenga una persona, mayores serán sus probabilidades de padecer una enfermedad del corazón. Algunos factores de riesgo pueden cambiarse, tratarse o modificarse y otros no. Pero el control del mayor número posible de factores de riesgo, mediante cambios en el estilo de vida y/o medicamentos, puede reducir el riesgo cardiovascular.

Principales factores de riesgo
Presión arterial alta (hipertensión arterial). La hipertensión arterial aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón, un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular. Las personas hipertensivas que además son obesas, fuman o tienen niveles elevados de colesterol en sangre, tienen un riesgo mucho mayor de sufrir una enfermedad del corazón o un accidente cerebrovascular.

La presión arterial puede variar según el grado de actividad física y la edad, pero los valores normales del adulto sano en reposo deben estar en 120/80.

Colesterol elevado. Uno de los principales factores de riesgo cardiovascular es el colesterol elevado. El colesterol, una sustancia grasa (un lípido) transportada en la sangre, se encuentra en todas las células del organismo. El hígado produce todo el colesterol que el organismo necesita para formar las membranas celulares y producir ciertas hormonas. El organismo obtiene colesterol adicional de alimentos de origen animal (carne, huevos y productos lácteos) o que contienen grandes cantidades de grasas saturadas.

Cuando la sangre contiene demasiadas lipoproteínas de baja densidad (LDL o «colesterol malo»), éstas comienza a acumularse sobre las paredes de las arterias formando una placa e iniciando así el proceso de la enfermedad denominada «aterosclerosis». Cuando se acumula placa en las arterias coronarias que riegan el corazón, existe un mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón.

Diabetes. Los problemas del corazón son la principal causa de muerte entre diabéticos, especialmente aquellos que sufren de diabetes del adulto o tipo II (también denominada «diabetes no insulinodependiente»). Ciertos grupos raciales y étnicos (negros, hispanos, asiáticos, polinesios, micronesios, melanesios y amerindios) tienen un mayor riesgo de padecer diabetes. La Asociación Americana del Corazón (AHA) calcula que el 65% de los pacientes diabéticos mueren de algún tipo de enfermedad cardiovascular. Si usted sabe que sufre de diabetes, debe ser controlado por un médico, porque el buen control de los niveles de glucosa (azúcar) en sangre puede reducir su riesgo cardiovascular. Si cree que pueda tener diabetes pero no está seguro, consulte al médico quien le realizará los análisis correspondientes.

Obesidad y sobrepeso. El exceso de peso puede elevar el colesterol y causar presión arterial alta y diabetes. Todas estas situaciones son factores de riesgo importantes de las enfermedades del corazón.

Los médicos miden la obesidad mediante el índice de masa corporal (IMC), que se calcula dividiendo los kilogramos de peso por el cuadrado de la talla en metros (IMC = kg/m2). Según el Instituto Nacional de los Pulmones, el Corazón y la Sangre de los Estados Unidos (NHLBI), se considera que una persona sufre de sobrepeso si tiene un IMC superior a 25 y que es obesa si la cifra es superior a 30. Puede determinar su IMC utilizando la calculadora a continuación. Con esa cifra, puede averiguar su composición corporal, consultando la tabla que aparece debajo de la calculadora.

Tabaquismo. La mayoría de la gente sabe que fumar aumenta el riesgo de cáncer de pulmón, pero pocos saben que también aumenta apreciablemente el riesgo de enfermedad cardiovascular y de enfermedad vascular periférica (enfermedad de los vasos sanguíneos que riegan los brazos y las piernas). Según la Asociación Americana del Corazón, más de 400.000 estadounidenses mueren cada año de enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Muchas de estas muertes se deben a los efectos del humo del tabaco en el corazón y los vasos sanguíneos.

El tabaquismo eleva la frecuencia cardíaca, endurece las grandes arterias y puede causar irregularidades del ritmo cardíaco. Todos estos factores hacen que el corazón trabaje más. Además, el tabaquismo eleva la presión arterial, que es otro factor de riesgo importante. Aunque la nicotina es el principio activo más importante del humo de cigarrillo, otras sustancias y compuestos químicos como el alquitrán y el monóxido de carbono también perjudican el corazón de muchas maneras.

Inactividad física. Las personas inactivas tienen un mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón que las personas que hacen ejercicio regular. El ejercicio quema calorías para mantener un peso saludable, ayuda a controlar los niveles de colesterol y la diabetes, y posiblemente disminuya la presión arterial. El ejercicio también fortalece el músculo cardíaco y hace más flexibles las arterias. Las personas que queman activamente entre 500 y 3.500 calorías por semana, ya sea en el trabajo o haciendo ejercicio, tienen una expectativa de vida superior a la de las personas sedentarias. Incluso el ejercicio de intensidad moderada es beneficioso si se hace con regularidad.

Sexo. En general, los hombres tienen un riesgo mayor que las mujeres de sufrir un ataque al corazón. La diferencia es menor cuando las mujeres comienzan la menopausia, porque las investigaciones demuestran que el estrógeno, una de las hormonas femeninas, ayuda a proteger a las mujeres de las enfermedades del corazón. Pero después de los 65 años de edad, el riesgo cardiovascular es aproximadamente igual en hombres y mujeres cuando los otros factores de riesgo son similares. Las enfermedades cardiovasculares afectan a un número mayor de mujeres que de hombres y los ataques cardíacos son, por lo general, más graves en las mujeres que en los hombres.

Herencia. Las enfermedades del corazón suelen ser hereditarias. Por ejemplo, si los padres o hermanos padecieron de un problema cardíaco o circulatorio antes de los 55 años de edad, la persona tiene un mayor riesgo cardiovascular que alguien que no tiene esos antecedentes familiares. Los factores de riesgo tales como la hipertensión, la diabetes y la obesidad también pueden transmitirse de una generación a la siguiente.

Ciertas formas de enfermedades cardiovasculares son más comunes entre ciertos grupos raciales y étnicos. Por ejemplo, los estudios demuestran que los negros sufren de hipertensión más grave y tienen un mayor riesgo cardiovascular que las personas caucásicas.

Edad. Las personas mayores tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades del corazón. Aproximadamente 4 de cada 5 muertes debidas a una enfermedad cardíaca se producen en personas mayores de 65 años de edad.

Con la edad, la actividad del corazón tiende a deteriorarse. Puede aumentar el grosor de las paredes del corazón, las arterias pueden endurecerse y perder su flexibilidad y, cuando esto sucede, el corazón no puede bombear la sangre tan eficientemente como antes a los músculos del cuerpo. Debido a estos cambios, el riesgo cardiovascular aumenta con la edad. Gracias a sus hormonas sexuales, las mujeres generalmente están protegidas de las enfermedades del corazón hasta la menopausia, que es cuando su riesgo comienza a aumentar.

Factores contribuyentes
Estrés. Se cree que el estrés es un factor contribuyente al riesgo cardiovascular. Aún se están estudiando los efectos del estrés emocional, los hábitos y la situación socioeconómica en el riesgo de sufrir enfermedades del corazón y ataque cardíaco.

Los investigadores han descubierto varias razones por las cuales el estrés puede afectar al corazón.

Las situaciones estresantes aumentan la frecuencia cardíaca y la presión arterial, aumentando la necesidad de oxígeno del corazón.
En momentos de estrés, el sistema nervioso libera más hormonas (principalmente adrenalina). Estas hormonas aumentan la presión arterial, lo cual puede dañar la capa interior de las arterias. Al cicatrizarse las paredes de las arterias, éstas pueden endurecerse o aumentar en grosor, facilitándose así la acumulación de placa.
El estrés también aumenta la concentración de factores de coagulación en sangre, aumentando así el riesgo de que se forme un coágulo. Los coágulos pueden obstruir totalmente una arteria ya parcialmente obstruida por placa y ocasionar un ataque al corazón.
El estrés también puede contribuir a otros factores de riesgo. Por ejemplo, una persona que sufre de estrés puede comer más de lo que debe para reconfortarse, puede comenzar a fumar, o puede fumar más de lo normal.
Hormonas sexuales. Las hormonas sexuales parecen desempeñar un papel en las enfermedades del corazón. Entre las mujeres menores de 40 años de edad, no es común ver casos de enfermedades del corazón. Pero entre los 40 y 65 años de edad, cuando la mayoría de las mujeres pasan por la menopausia, aumentan apreciablemente las probabilidades de que una mujer sufra un ataque al corazón. Y, a partir de los 65 años de edad, las mujeres representan aproximadamente la mitad de todas las víctimas de ataques cardíacos.

Anticonceptivos orales. Las primeras píldoras anticonceptivas contenían niveles elevados de estrógeno y progestágeno, y tomarlas aumentaba las probabilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular o un ataque cerebral, especialmente en mujeres mayores de 35 años que fumaban. Pero los anticonceptivos orales de hoy contienen dosis mucho menores de hormonas y se consideran seguros en mujeres menores de 35 años de edad que no fuman ni sufren de hipertensión.

Sin embargo, los anticonceptivos orales aumentan el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular y coágulos sanguíneos en mujeres que fuman o tienen otros factores de riesgo, especialmente si son mayores de 35 años. Según la Asociación Americana del Corazón, las mujeres que toman anticonceptivos orales deben realizarse chequeos anuales que incluyan un control de la presión arterial, los triglicéridos y el azúcar en sangre.

Alcohol. Los estudios demuestran que el riesgo cardiovascular es menor en las personas que beben cantidades moderadas de alcohol que en las personas que no beben. Según los expertos, el consumo moderado es un promedio de una o dos bebidas por día para los hombres y de una bebida por día para las mujeres. Una bebida se define como 1,5 onzas líquidas (44 ml) de bebidas espirituosas de una graduación alcohólica de 40° (80 proof), 1 onza líquida (30 ml) de bebidas espirituosas de una graduación alcohólica de 50° (100 proof), 4 onzas líquidas (118 ml) de vino o 12 onzas líquidas (355 ml) de cerveza. Pero el excederse de un consumo moderado de alcohol puede ocasionar problemas relacionados con el corazón, tales como hipertensión, accidentes cerebrovasculares, latidos irregulares y cardiomiopatía (enfermedad del músculo cardíaco). Además, una bebida típica tiene entre 100 y 200 calorías. Las calorías del alcohol a menudo aumentan la grasa corporal, lo cual puede a su vez aumentar el riesgo cardiovascular. No se recomienda que las personas que no beben comiencen a hacerlo ni que los que ya beben aumenten su consumo de alcohol.

Nunca es demasiado tarde ni demasiado temprano para comenzar a mejorar la salud cardiovascular. Algunos factores de riesgo pueden ser controlados y otros no, pero si se eliminan los factores de riesgo que pueden cambiarse y se controlan adecuadamente los que no pueden cambiarse, es posible reducir apreciablemente el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón.

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